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Qué Enseñar a los Niños Sobre la Biblia
Segunda Parte (2/2)

La Biblia le dice a los padres en
Efesios 6:4
que deben criar a sus hijos según la disciplina y la instrucción del Señor Todopoderoso.
Pero, ¿por donde debemos empezar?
y ¿qué hay que enseñarles?

Ver Primera Parte (1/2)


Continuación.

Colosenses 3:20 “Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor”
Esta enseñanza no requiere demasiado análisis, pero si requiere dejar claro que su aplicación en la vida de los más pequeños depende enteramente de sabiduría que hayan tenido los padres para lograr que los hijos, por una parte, la entiendan cuando se la enseñen y por la otra que hayan desarrollado previamente (también por enseñanza paterna y materna claro) el deseo profundo en sus corazones de agradar a Dios, puesto que mal pudiera una persona que nunca le ha enseñado el camino del Señor a sus hijos decirles un día de buenas a primeras que deben obedecerlo en TODO, porque eso le agrada a Dios. Lo primordial para trabajar con la obediencia de los hijos es entonces desarrollar en ellos un amor tal hacia Dios que deseen de corazón agradarle y no quieran entristecerlo sabiendo que ÉL los está mirando siempre, en este caso la obediencia será entonces el fruto de ese amor y no requerirá mayor esfuerzo.


Hay un cúmulo de consejos en Efesios 4:29-32 que no se pueden dejar de mencionar y que son importantes en el correcto vivir de los niños, estos son: “Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”
Esto muestra pues lo necesario que es enseñar a nuestros hijos a no incurrir en esas conversaciones vulgares y obscenas que se pueden escuchar en cualquier colegio hoy en día y ante las cuales, el niño o niña con preparación espiritual, debe tener la habilidad de, o cambiar el tema o retirarse cortésmente, del mismo modo ocurre con las groserías o malas palabras, (ya lo veremos en el siguiente punto) lo importante es hacerlos comprender que no deben entregarse a conversaciones ociosas que los alejen del Espíritu de Dios y que no son en absoluto productivas para su vida puesto que de toda palabra ociosa que digamos tendremos que rendir cuentas ante Dios (así lo afirmó Jesús en Mateo 12:36). Continúa la Palabra diciéndonos que es importante controlar los enojos y la ira y otras forma de manifestaciones de maldad como berrinches, malcriadeces y altanerías y nos dice como debemos animarlos a hacer las buenas obras a nuestros semejantes, a ser sensibles al dolor que puedan sentir otros y a no guardarle rencor a aquellos que nos lastiman sino perdonarlos para ganarnos también con esto el perdón de Dios nuestro Padre amado.


En cuanto al tema de nuestro vocabulario, nuestro lenguaje y nuestra forma de expresarnos, nuestro Padre es claro en cuanto a lo que es su deseo para nosotros y por supuesto que para nuestros pequeñines, veámoslo en los siguientes dos pasajes:

Efesios 5:4 “Tampoco debe haber entre ustedes palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias”

Colosenses 3:8 “Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno”

Es muy obvio y evidente que en este particular es imperiosamente necesario el ejemplo de nosotros como padres más que la disciplina y los regaños. En el mundo que nos rodea es cada día más común (al igual que muchas otras cosas perjudiciales) que se utilicen una cantidad de malas palabras, groserías, obscenidades y vulgaridades indecentes en la comunicación diaria aún cuando ya hemos visto que esto no es lo que le agrada al Creador. ¿Qué haremos entonces, lo pasamos por alto? Definitivamente que no. Yo no creo que realmente haya un padre o una madre creyentes del Dios Eterno a los que les agrade escuchar a su hijito o hijita decir tres groserías por cada frase. Así entonces, tenemos la enseñanza de Dios, tenemos el deseo de que nuestros hijos no nos imiten y aprendan esas palabras de nosotros, queremos hacerlos niños y niñas decentes y morales, pues vamos, está en nuestras manos, hagámoslo por ellos.


_____________________________

 

Hay también un punto muy importante que no puedo dejar pasar, puesto que, de no prestarle la atención debida, todos los demás esfuerzos por enseñar a nuestros hijos principios morales, amor a Dios, valores y buenas costumbres pueden resultar infructuosos. Tal es el caso de las influencias que tienen las compañías de las que nuestros hijos se pueden rodear. Si nuestro Señor Eterno nos avisa en 1 Corintios 15:33 “No se dejen engañar: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” y en Proverbios 13:20 “El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado (o sufrirá daño)” es precisamente porque sabe lo tremendamente influenciables que como seres humanos somos. (no crean que nada más los niños lo son) Son inherentes a nuestra especie los temores al rechazo, a la burla, al “qué dirán”, la necesidad de aceptación y de la sensación de pertenencia, todo lo cual nos hace propensos a olvidar las buenas cosas que sabemos que nos convienen y nos edifican y entregarnos a lo que vemos en nuestro entorno como “normalmente” aceptado y cotidiano.

Es por esto que como padres, debemos estar alertas a los comentarios de nuestros hijos, interesarnos por sus actividades, conocer lo que les gusta, sus amistades, sus formas de distraerse y las cosas que hace, eso nos acerca más a ellos y nos hace capaces de identificar a tiempo una posible mala influencia que pueda haber en su entorno. No obstante esto no es garantía del éxito en nuestra tarea, puesto que cuando una persona quiere hacer algo en secreto, siempre va a encontrar el momento de hacerlo, la única real y verdadera garantía es que llegado el momento de que nuestros hijos tomen decisiones ellos sepan que, aunque no estemos nosotros para verlos y corregirlos, siempre, siempre estará Dios mirándolos y que sus acciones traerán consecuencias positivas o negativas.

 

¿A Quién Debemos Agradar con la Manera de Educar a Nuestros Hijos?

Hay un principio que yo siempre enseño a todo aquel a quien el Espíritu Santo me da la oportunidad y es uno que debe regir nuestra vida como verdaderos cristianos que queremos seguir y obedecer al Maestro y es que debemos estar conscientes que nos se puede hacer lo que el mundo dice que es bueno y “normal” y al mismo tiempo agradarle a Dios, bien no los dice en Santiago 4:4 “¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios” y se nos expresa de otra manera mas amplia en Gálatas 1:10 “¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo”

Quiere decir esto que no podemos dejar a nuestros hijos de su cuenta que aprendan todo lo que el mundo quiera enseñarles y que cuando crezcan ellos decidan, porque al tomar una actitud como esta frente a un regalo de Dios tan maravilloso como un hijo, estamos diciéndole a aquel que nos hizo el regalo que no lo apreciamos con el mismo amor con el que se nos entregó y que no lo estamos valorando.

En cuanto a la crianza de nuestros bebes NO debemos pensar en lo que digan nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros compañeros de trabajo o nuestros vecinos ya que, llegado el momento, nuestro Dios Eterno nos preguntará a nosotros y no a ellos, que fue lo que le enseñamos a nuestros hijos, que valores morales les inculcamos, que tan provechosa fue su vida y que lograron aprender de nosotros. Después de todos los hijos los da Dios no nuestros conocidos, por lo cual debemos confiar que si ÉL nos los dio, ÉL sabrá como dirigirlos.


Nunca olviden que conjuntamente con la recompensa de tener hijos nos vino la responsabilidad de ser para ellos ejemplo, guía y eternos ayudadores espirituales, pero estén seguros de que si cumplen con Dios. ÉL cumplirá todas las magnificas promesas que nos ha dado de las cuales quiero que como padres recuerden siempre la contenida en el Proverbio 22:6 “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará”


Para terminar quiero dejarlos con este análisis de lo que nos dice nuestro amadísimo Padre celestial en Deuteronomio 6:5-7 allí no sólo nos deja un mandato que debemos obedecer como hijos fieles, sino que encierra algo más que lo que transmiten sus propias palabras, veamos, “Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. {la Palabra de Dios} Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”

Mira como aquí hay algo tan importante que aunque no se nos dice que lo hagamos expresamente, hacerlo se hace necesario para poder obedecer el mandato y no es otra cosa que ¡pasa mucho tiempo con tus hijos, no los olvides ni te alejes, que no se despierten ni se duerman sin ti y habla todo el tiempo con ellos! Te aseguro que si lo haces a tiempo siempre te escucharan y mantén siempre en tu familia el amor de Dios, procura que tus hijos lleguen a sentir que desean formar una familia igual a aquella en la que crecieron y fueron educados. Habrás cumplido así tu importante tarea.

Paz y bendiciones abundantes sean sobre cada uno de ustedes, sus familias y sus hijos en el nombre sagrado de Jesucristo, nuestro glorioso Salvador. Amén

Rev. Dr. Aníbal Moreno
Pastor: Centro Bíblico Cristiano Tu Amigo Jesús
Editor: www.tuamigo.tk

 
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